La estrategia busca acortar los tiempos de espera, sancionar incumplimientos y coordinar EPS, IPS y gestores farmacéuticos durante los próximos 9 meses.
Ante el creciente número de quejas, peticiones y reclamos (PQR) por demoras en la entrega de medicamentos en Colombia, la SuperSalud anunció un plan especial —de duración inicial de nueve meses— para asegurar que los usuarios reciban sus tratamientos en tiempo y forma.
El plan incluye una batería de medidas: auditorías sorpresa a entidades prestadoras de salud (EPS e IPS) y gestores farmacéuticos; requerimientos formales con plazos estrictos; mesas técnicas obligatorias para identificar y corregir barreras logísticas, administrativas o financieras; y la revisión exhaustiva del flujo de recursos públicos —como la UPC (Unidad de Pago por Capitación)— para detectar glosas, retrasos en pagos o fallas que impacten la distribución de medicamentos.
También contempla un sistema de monitoreo constante: indicadores de desempeño en tiempo real, seguimiento diario de las entidades, y la posibilidad de aplicar sanciones, órdenes administrativas o medidas cautelares cuando haya incumplimientos.
Según las autoridades, esta intervención busca no solo mitigar la crisis inmediata, sino establecer controles estructurales que eviten que el problema se repita: garantizar la continuidad, disponibilidad y acceso efectivo a las tecnologías en salud —medicamentos, insumos y dispositivos— como parte del derecho fundamental a la salud.
El plan de choque de SuperSalud representa un paso urgente y necesario frente a una crisis latente: la incapacidad de muchos pacientes de acceder a tratamientos básicos en tiempo. Si logra implementarse con rigurosidad, podría restablecer confianza en el sistema de salud y evitar que miles de colombianos queden desamparados. Pero su éxito dependerá de la capacidad de las EPS, IPS y gestores farmacéuticos para cumplir —y de la vigilancia constante del Estado sobre sus operaciones.
