La crisis del sistema de salud colombiano suma un nuevo ángulo de debate luego de que Andrés Vecino, profesor asociado de la Universidad Johns Hopkins y experto en economía de la salud, cuestionara la forma como se ha manejado la atención médica en el país durante la administración actual, particularmente en relación con las intervenciones a las EPS y la entrega de medicamentos esenciales.
Vecino hizo referencia explícita a la muerte del niño Kevin Acosta, quien falleció en febrero de 2026 por falta de su medicamento para la hemofilia, como un caso emblemático de los efectos reales y humanos de estas fallas de política pública.
Su análisis, recogido en una amplia entrevista con María Isabel Rueda, señala que la situación actual no solo es producto de problemas estructurales previos, sino también de decisiones políticas que han debilitado el sistema.
Recordó que no solo se trata de estadísticas, sino de vidas que dependen de un acceso oportuno a tratamientos y fármacos que, en muchos casos, se retrasan por barreras administrativas o falta de recursos.
Crítica a la respuesta oficial
El experto respondió con dureza a la postura del Gobierno, que cuestionó el análisis publicado en el British Medical Journal (BMJ) sobre la crisis en Colombia, acusando a expertos de ofrecer conclusiones sesgadas. Vecino sostuvo que los diagnósticos del reporte no negaban los problemas históricos del sistema —como las inequidades geográficas o la sostenibilidad financiera— sino que señalaban que la política reciente ha agravado estos problemas.
“Lo que no podemos hacer es simplemente derrumbarlo todo para volver a construir de la nada, y además en el poco tiempo que queda para la transición”, afirmó Vecino, defendiendo un enfoque de reformas graduales que preserven aquello que funciona y corrijan las fallas sin desmantelar por completo el sistema.
Intervenciones y fallas de implementación
Para Vecino, uno de los errores más graves ha sido la manera en que se han intervenido EPS como la Nueva EPS y Sanitas —medidas que, según él, no se acompañaron de un plan claro que garantizara el derecho a la salud de millones de afiliados. Señaló que estas acciones se realizaron “sin pensar” en cómo garantizar la continuidad de la atención de los usuarios, lo que ha dejado a amplios sectores sin respuestas efectivas.
El académico resaltó que, más allá de discursos políticos, no ha habido una respuesta institucional sólida para asegurar que las personas reciban sus tratamientos. “Nadie se hace responsable de la tragedia en la que se convirtió el sistema de salud”, dijo, subrayando que los pacientes han sido quienes han pagado el precio más alto de las decisiones tomadas en los últimos años.
El llamado a una reconstrucción técnica
Ante este panorama, Vecino insistió en la necesidad de liderazgos capaces de fomentar una reconstrucción “técnica y concertada” del sistema, en lugar de abordajes polarizados o con motivaciones ideológicas. A juicio del experto, la discusión sobre la salud debe centrarse en proteger a los ciudadanos y asegurar la sostenibilidad del sistema, no en conflictos políticos.
Recalcó además que si un sistema de salud tiene resultados “aceptables o buenos”, no hay mucho que ganar con destruirlo por completo, en clara referencia a la polémica alrededor de las reformas impulsadas por el Gobierno.
Un problema con rostros humanos
El debate se da en medio de una percepción social cada vez más crítica sobre la atención en salud. Organizaciones de pacientes han denunciado que los retrasos en el pago de presupuestos máximos y la falta de financiamiento adecuado han agravado la crisis, con demoras en tratamientos y acceso a medicamentos esenciales. Esto se traduce, según estas organizaciones, en una amenaza directa para la vida y calidad de vida de miles de personas.
La declaración de Vecino se suma a un coro de voces que piden soluciones urgentes, técnicas y sostenibles para un sistema que, lejos de mejorar, sigue enfrentando desafíos que afectan de manera directa la salud pública en Colombia.
