El uso de células inmunes como vehículos para nanopartículas abre una alternativa terapéutica que busca reducir la agresividad de la quimioterapia convencional.
Investigadores de la Universidad Central, la FUCS e IDCBIS en Colombia están desarrollando una estrategia innovadora para tratar el cáncer: convertir macrófagos, células del sistema inmunológico, en “mensajeros vivos” capaces de infiltrarse en tumores y liberar allí medicamentos encapsulados, con el fin de minimizar el daño en tejidos sanos.
En el experimento se utilizaron nanopartículas de óxido de magnesio cargadas con la quimioterapia doxorrubicina, dirigidas hacia células de cáncer de ovario. Los resultados preliminares mostraron efectos sobre la estructura tumoral, con una reducción y compactación de los tejidos malignos, lo que sugiere un potencial terapéutico prometedor.
Este enfoque se enmarca en el campo de la nanomedicina, que permite diseñar sistemas de liberación de fármacos mucho más precisos y selectivos que los tratamientos tradicionales, lo que reduciría los efectos secundarios típicos de la quimioterapia.
No obstante, los científicos advierten que estos hallazgos aún están en fase experimental. Para que puedan traducirse en tratamientos clínicos, será necesario superar barreras técnicas, realizar estudios más amplios y garantizar protocolos de seguridad adecuados.
En un contexto regional donde el cáncer se posiciona como una de las principales causas de mortalidad, este tipo de avances representan una esperanza significativa: muestran que la ciencia colombiana tiene la capacidad de innovar y ofrecer alternativas que podrían mejorar la calidad de vida de los pacientes, reduciendo la toxicidad y aumentando la eficacia terapéutica.
