Las declaraciones del exmandatario estadounidense generaron pronunciamientos desde el Gobierno y la oposición, en medio de advertencias sobre posibles impactos diplomáticos y comerciales.
El presidente Gustavo Petro y distintos sectores políticos de Colombia respondieron con contundencia a las manifestaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las que este último sugirió que Colombia enfrentaría consecuencias por la supuesta producción de drogas y dejó entrever la posibilidad de medidas más agresivas tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela por parte de Washington.
El Gobierno colombiano consideró las declaraciones de Trump como una intromisión inaceptable en los asuntos internos y reafirmó que Colombia es un Estado soberano, elegido por la voluntad popular de sus ciudadanos. La Cancillería emitió un comunicado en el que insistió en el respeto al orden constitucional vigente y el reconocimiento del mandatario colombiano como jefe de Estado legítimo.
En redes sociales, Petro rechazó las acusaciones del mandatario estadounidense de que su administración estaría vinculada a la producción de cocaína y subrayó que su nombre “no figura en procesos judiciales” relacionados con narcotráfico, instando a Trump a abstenerse de difamaciones que entren en el terreno de la interferencia política y diplomática.
El jefe de Estado insistió en que la relación de Colombia con Estados Unidos no es un problema del país norteamericano, sino con las decisiones de quien lo lidera, y afirmó su respeto por la sociedad estadounidense, distinguiendo entre el pueblo y las políticas de su administración.
Los sectores políticos colombianos también emitieron pronunciamientos variados:
- Representantes del oficialismo rechazaron las afirmaciones de Trump como calumnias y recordaron que Petro fue elegido democráticamente. Senadores del Pacto Histórico señalaron que cualquier intento de descalificar al presidente o a la democracia colombiana constituye una “injerencia indebida” que debe rechazarse.
- Desde la oposición, varios dirigentes enfatizaron que cualquier disputa política debe resolverse en las urnas y dentro del marco constitucional de Colombia. Recordaron que el periodo presidencial de Petro culmina el 7 de agosto de 2026, y afirmaron que la derrota del actual mandatario debe producirse democráticamente, sin apoyarse en amenazas externas.
Algunos aspirantes presidenciales de la derecha incluso argumentaron que, de no hacerlo, correspondería a los mecanismos constitucionales internos enfrentar las controversias, aunque estas posturas no coincidieron con llamados a acciones militares o externas.
Contexto de la tensión y efectos diplomáticos
La escalada dialéctica entre Petro y Trump se produce en un momento de alta tensión entre ambos países, acentuada por la operación militar estadounidense que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro, lo que provocó críticas de Petro y solicitudes de reuniones de organismos multilaterales como la CELAC y el Consejo de Seguridad de la ONU para analizar las repercusiones regionales.
Trump, en varios pronunciamientos, ha señalado su preocupación por el narcotráfico y la producción de drogas ilícitas en la región, y ha sugerido que las acciones de Estados Unidos podrían extenderse a otros países si no se fortalece la cooperación en seguridad, lo que ha generado alarma en sectores políticos y diplomáticos de América Latina.
Las respuestas del presidente Petro y de los principales sectores políticos colombianos ante las amenazas y acusaciones de Donald Trump reflejan una defensa firme de la soberanía nacional y de la legitimidad del proceso democrático, así como un rechazo generalizado a la interferencia externa en asuntos internos. El episodio ha intensificado el debate sobre las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos, marcadas por tensiones crecientes y diferencias en enfoques de seguridad y política exterior, en un contexto regional complejo.
