En tres operaciones coordinadas, las autoridades aseguran haber desarticulado células criminales responsables de extorsión, violencia y control social en municipios del Suroeste antioqueño, incluido el municipio de Támesis.
Un reciente operativo conjunto del Ejército Nacional y la Policía Nacional dio como resultado la captura de diez presuntos integrantes del Clan del Golfo, pertenecientes a la subestructura Edwin Román Velásquez Valle.
Las detenciones se efectuaron en tres operaciones distintas, con presencia tanto en zonas urbanas como rurales de Antioquia. En la primera operación, realizada en el municipio de Támesis, fueron capturados siete de los presuntos miembros, entre ellos personas identificadas por los alias “Sebastián”, “Usuga”, “Luis”, “Camila” (o “La Flaca”) y “Yuliana” (o “La Gorda”).
Entre las capturas se encuentra alias “Acacio”, señalado como uno de los presuntos líderes de la estructura en esa zona. En el operativo se incautaron armas, municiones y explosivos: pistolas, proveedores, cartuchos calibre 9 mm, una granada de fragmentación, y radios de comunicación.
Las autoridades atribuyen a este grupo responsabilidades graves: “dinamizar hechos de violencia, ejercer control social, coordinar extorsiones y afectar la seguridad en diferentes municipios de la subregión”. Según el Ejército, la operación busca debilitar la estructura criminal que habría protagonizado homicidios recientes, amenazas a líderes comunitarios, e intimidación a poblaciones rurales.
Este hecho se enmarca en un contexto donde la presencia del Clan del Golfo sigue generando alarma en Antioquia, pese a las ofensivas permanentes del Estado. Previos intentos de capturas han sido obstaculizados por comunidades que impiden operativos, lo que evidencia la complejidad del control territorial en algunas regiones rurales.
La captura de estos diez presuntos integrantes del Clan del Golfo representa un golpe importante contra una de las estructuras criminales más activas del país. Sin embargo, mientras existan factores de debilidad institucional, desigualdad territorial y presencia limitada del Estado en zonas rurales, la amenaza latente seguirá. Más allá de las detenciones, será crucial consolidar estrategias de seguridad, justicia efectiva y fortalecimiento comunitario, para garantizar que estas operaciones no queden como hechos aislados, sino que contribuyan a la desarticulación real y sostenida del crimen organizado en Antioquia y el país.
