El movimiento denuncia el perjuicio a pequeños productores y consumidores ante prácticas que, con apenas 10% de lactosuero, representarían hasta $600 millones diarios.
El movimiento lechero Demogan — Movimiento en pro de la Democracia y Modernización Ganadera — continúa firme en su batalla contra la adulteración de la leche con lactosuero, una práctica que erosiona tanto la confianza de los consumidores como la estabilidad económica de los pequeños productores. Según su presidente, Roberto Ramírez, esta lucha lleva ya alrededor de 13 años y persiste ante lo que califica como una forma de “vencer por el engaño” y no por la fuerza.
El uso de lactosuero —producto residual de la producción de queso, caracterizado por su bajo costo y aspecto blanquecino— para rendir la leche reduce la demanda del producto auténtico y desvirtúa la nutrición que este aporta. Ramírez advirtió que, si tan solo un 10 % de lactosuero se añada a tres millones de litros diarios de leche, esto implicaría una cantidad adicional de 300.000 litros falsos por día, equivalentes a ingresos ilegítimos de hasta $600 millones diarios.
En Colombia, esta alteración está prohibida. El artículo 14 del Decreto 616 de 2006 establece que no se debe comercializar leche modificada con sustancias no autorizadas, como sueros lácteos.
Pese a la claridad legal, Demogan denuncia que el control es insuficiente. El Invima es la única entidad con capacidad técnica para detectar el uso de lactosuero, pero los análisis se concentran en plantas de producción, lo que limita la supervisión real en el mercado minorista. “Insisto en que el Invima nos invite a ver los equipos y que se realice un seguimiento estricto a las marcas en supermercados”, resaltó Ramírez.El movimiento lechero Demogan — Movimiento en pro de la Democracia y Modernización Ganadera — continúa firme en su batalla contra la adulteración de la leche con lactosuero, una práctica que erosiona tanto la confianza de los consumidores como la estabilidad económica de los pequeños productores. Según su presidente, Roberto Ramírez, esta lucha lleva ya alrededor de 13 años y persiste ante lo que califica como una forma de “vencer por el engaño” y no por la fuerza.
El uso de lactosuero —producto residual de la producción de queso, caracterizado por su bajo costo y aspecto blanquecino— para rendir la leche reduce la demanda del producto auténtico y desvirtúa la nutrición que este aporta. Ramírez advirtió que, si tan solo un 10 % de lactosuero se añada a tres millones de litros diarios de leche, esto implicaría una cantidad adicional de 300.000 litros falsos por día, equivalentes a ingresos ilegítimos de hasta $600 millones diarios.
En Colombia, esta alteración está prohibida. El artículo 14 del Decreto 616 de 2006 establece que no se debe comercializar leche modificada con sustancias no autorizadas, como sueros lácteos.
Pese a la claridad legal, Demogan denuncia que el control es insuficiente. El Invima es la única entidad con capacidad técnica para detectar el uso de lactosuero, pero los análisis se concentran en plantas de producción, lo que limita la supervisión real en el mercado minorista. “Insisto en que el Invima nos invite a ver los equipos y que se realice un seguimiento estricto a las marcas en supermercados”, resaltó Ramírez.
