La iniciativa del Gobierno venezolano se plantea en medio de un escenario judicial y diplomático complejo, marcado por procesos abiertos en Estados Unidos y por los intentos de Caracas de recomponer canales de diálogo bilateral.
La iniciativa del Gobierno venezolano se plantea en medio de un escenario judicial y diplomático complejo, marcado por procesos abiertos en Estados Unidos y por los intentos de Caracas de recomponer canales de diálogo bilateral.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, propuso avanzar en una agenda de cooperación con Estados Unidos, en un momento en el que se intensifican las tensiones políticas y judiciales entre ambos países, especialmente por la cercanía de un juicio contra el presidente Nicolás Maduro en Nueva York, relacionado con causas abiertas en tribunales estadounidenses.
Según declaraciones recogidas en medios oficiales, Rodríguez planteó la necesidad de establecer mecanismos de entendimiento y cooperación en áreas de interés común, como asuntos económicos, energéticos y migratorios, pese al deterioro histórico de las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington. La funcionaria insistió en que el diálogo debe basarse en el respeto a la soberanía y en la no injerencia en los asuntos internos de Venezuela.
La propuesta se conoce mientras en Estados Unidos avanzan procesos judiciales que involucran al mandatario venezolano, lo que ha reforzado la presión política y diplomática sobre el Gobierno de Maduro. Aunque Caracas ha rechazado reiteradamente la legitimidad de estas acciones legales, calificándolas como persecución política, el tema vuelve a ocupar un lugar central en la agenda bilateral.
En paralelo, analistas señalan que el planteamiento de Rodríguez también se produce en un contexto en el que Venezuela busca mejorar su posición internacional, especialmente frente a posibles acuerdos económicos y a la flexibilización de algunas sanciones, en medio de una coyuntura interna marcada por dificultades financieras y retos sociales.
Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos no ha respondido oficialmente a la propuesta, mientras mantiene su postura crítica frente a la administración de Maduro y continúa respaldando los procesos judiciales en curso.
El anuncio refleja un nuevo intento del Ejecutivo venezolano por reconfigurar su estrategia exterior, en un escenario de alta complejidad política y legal, donde el desarrollo de los procesos en Estados Unidos podría tener un impacto directo en el futuro de las relaciones entre ambos países.
