El actor aseguró que, al promover El botín (2026), reveló que Netflix impulsa estructuras narrativas con escenas tempranas de acción y repetición de la trama para acomodarse al consumo en pantallas con teléfonos — declaraciones que ya generan debate en la industria.
En medio de la promoción de la película El botín, estrenada el 16 de enero de 2026 en Netflix y protagonizada junto a Ben Affleck y actrices como Sasha Calle y Catalina Sandino Moreno, el actor Matt Damon hizo declaraciones que han generado controversia sobre las prácticas creativas de la plataforma de streaming.
En una entrevista con el podcast The Joe Rogan Experience, Damon afirmó que, según las exigencias actuales de Netflix, las películas deben estar estructuradas pensando en un público con un nivel de atención distraída por el uso de celulares mientras ven contenidos en casa. Por ello, señaló que la plataforma tiende a incluir una escena impactante en los primeros minutos para captar la atención y, además, “repetir la trama tres o cuatro veces durante los diálogos”, con el objetivo de que los espectadores no pierdan el hilo de la historia si se distraen. Esta práctica, según él, refleja un cambio respecto a las formas tradicionales de contar historias en cine.
Damon explicó que, en la narrativa cinematográfica clásica, las secuencias de acción y clímax se reservaban progresivamente hacia el final de la película. Sin embargo, las nuevas directrices del streaming buscan asegurar la retención de la audiencia desde los primeros minutos debido a las distracciones propias del consumo doméstico. Por ello, según el actor, se solicita incluir escenas de acción destacables en los primeros cinco minutos del filme.
Estas declaraciones han generado un debate en la industria cinematográfica y entre aficionados, pues tocan temas sobre cómo las plataformas de streaming están influyendo en las estructuras narrativas y creativas del cine de acción y otros géneros. Para algunos, esta estrategia podría limitar la profundidad narrativa en favor de formatos más “enganchantes”; para otros, representa una adaptación a los hábitos de consumo contemporáneos.
En la misma conversación, Ben Affleck matizó el panorama al afirmar que no todos los proyectos de Netflix siguen esa fórmula y mencionó ejemplos de producciones con un enfoque narrativo distinto, destacando que aún hay espacio para historias que no se ajustan estrictamente a esa lógica de repetición y acción temprana.
El debate sobre estos cambios narrativos coincide con una época en la que las grandes plataformas, como Netflix, están combinando algoritmos de retención y hábitos de audiencia para definir cómo se conciben y producen contenidos audiovisuales, un fenómeno que sigue evolucionando con el tiempo y que ahora cuenta con figuras como Damon señalándolo abiertamente.
Las palabras de Matt Damon sobre las prácticas de Netflix han puesto de manifiesto una discusión más amplia en torno al impacto del streaming en la forma de contar historias y en la estructura del cine contemporáneo. A medida que estas plataformas influyen cada vez más en los hábitos de consumo, el debate sobre creatividad, audiencia y narrativa continuará siendo un tema central entre creadores, críticos y espectadores en el ecosistema audiovisual global.
