La licorera antioqueña logra certificar el 91 % de su portafolio y compensa cerca de 40.000 toneladas de CO₂, consolidándose como un referente de sostenibilidad en la industria de bebidas alcohólicas.
La Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) anunció que todos —o casi todos— los productos de su portafolio de aguardientes obtuvieron la certificación de Carbono Neutro otorgada por ICONTEC, convirtiéndose así en la primera licorera de América en alcanzar este estándar ambiental.
Según la compañía, ese reconocimiento implica que las emisiones de gases efecto invernadero generadas desde la producción hasta la distribución final de las botellas han sido medidas, reducidas y compensadas. Gracias a ello, se evitan cerca de 40.000 toneladas de CO₂ equivalente que habrían sido emitidas sin las acciones de mitigación.
Las referencias incluidas en la certificación abarcan sus aguardientes tradicionales —como Aguardiente Tradicional 29°, Aguardiente Antioqueño sin Azúcar 29°, 24° sin Azúcar, Real 29° y Real 24°— lo que representa un 91 % del portafolio total de bebidas de la FLA.
Para lograr la neutralidad, la empresa implementó una serie de medidas ambientales: uso de materiales más sostenibles, reducción en plásticos, optimización energética, procesos de compensación de emisiones mediante proyectos ambientales, entre otros. Este paso no solo tiene un valor simbólico, sino que posiciona a la marca como un ejemplo de producción responsable, lo que puede abrir nuevas oportunidades en mercados exigentes con prácticas de sostenibilidad.
El logro de Aguardiente Antioqueño demuestra que incluso industrias tradicionalmente intensivas en consumo de recursos pueden transitar hacia modelos sostenibles. Al alcanzar la neutralidad de carbono en su producción, la FLA no solo reduce su impacto ambiental, sino que también envía un mensaje claro: la sostenibilidad puede ser parte del negocio, sin sacrificar la producción. En un mundo cada vez más consciente del cambio climático, iniciativas como esta podrían marcar el camino para que más empresas en Colombia y América adopten prácticas comprometidas con el planeta.
