A través de tecnología, sostenibilidad y compromiso con el productor, Arroz Supremo marcó un antes y un después en la industria arrocera nacional.
La historia de Arroz Supremo comienza el 26 de julio de 1965, cuando un grupo de agricultores arroceros del Tolima constituyó la sociedad Unión de Arroceros S.A.S., con el propósito de procesar su propia producción y comercializarla en forma empaquetada bajo la marca “Supremo del Tolima”.
Evolución y consolidación
En sus primeros años, la empresa funcionó con un molino ubicado en Ibagué, conocido como “Molino Central”, y posteriormente se trasladó a instalaciones más amplias en “Molino La Unión”, en la zona industrial El Papayo.
Durante la década de los setenta, Arroz Supremo dio un paso clave: comenzó a comercializar arroz en presentación de libra bajo marca propia, superando el modelo tradicional de venta en bultos de 75 kg.
Tras una crisis financiera en 1982, la empresa afrontó una reestructuración que le permitió modernizar procesos, consolidarse como marca y reposicionar su imagen.
Expansión, innovación y sostenibilidad
Hoy Arroz Supremo opera cuatro plantas industriales ubicadas en los departamentos del Tolima y Casanare, lo que le permite procesar aproximadamente 180 millones de libras al año y atender más de 4.000 clientes directos.
En 2022, la empresa invirtió cerca de COP 76.000 millones para poner en marcha una planta sostenible en Casanare, dotada de tecnología avanzada y con énfasis en procesos eco-amigables.
En 2025, al cumplir seis décadas, Arroz Supremo lanzó su línea «Terraviva EcoGourmet», cultivada bajo Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), con granos enteros y empaque resellable, reafirmando su apuesta por la sostenibilidad y la calidad.
Impacto en el campo y en el consumidor
El modelo de integración vertical adoptado desde sus inicios permitió que agricultores productores de arroz en Tolima tuvieran un canal de comercialización más directo, con mayor valor agregado. La empresa ha sido destacada como un ejemplo exitoso de emprendimiento agrícola que se transformó en industria nacional.
Para el consumidor, Arroz Supremo ha sido sinónimo de “arroz rendidor”, con granos de mayor tamaño, buena cocción y estándares certificados de calidad —incluyendo certificaciones internacionales como ISO 9001 e ISO 22000.
Retos y miradas hacia el futuro
Aunque la marca ha logrado consolidarse, enfrenta retos importantes:
- Mantener su competitividad frente a marcas de alto volumen y bajo precio.
- Impulsar la sostenibilidad en toda su cadena de producción y reducir su huella ambiental.
- Seguir ampliando el mercado, diversificando productos y adaptándose a nuevas exigencias del consumidor.
- Asegurar que el crecimiento industrial no desplace el desarrollo agrícola de los productores asociados.
Con una trayectoria de más de 60 años, Arroz Supremo demuestra que es posible que una empresa originada en el campo colombiano escale y se convierta en referente agroindustrial nacional. Su historia es también la del valor agregado, la modernización productiva y el desafío de alimentar al país con calidad, tecnología y arraigo territorial.
