Con 603 mil millones de pesos desembolsados, el programa —en alianza con WWF— impulsa la economía azul, la restauración de ecosistemas y el liderazgo comunitario en la región Caribe.
El programa ‘La Cuenta del Mar’, liderado por Bancolombia, avanza de manera contundente hacia su objetivo de 1 billón de pesos en inversiones ambientales para 2030. A la fecha, la iniciativa ha desembolsado 603 mil millones, lo que representa el 60% de la meta, y consolida un enfoque estratégico: invertir en la protección del agua, la restauración de ecosistemas costeros y el fortalecimiento social y económico de las comunidades vinculadas a estos territorios.
Gracias a la alianza con WWF, el programa ha intervenido áreas clave del litoral colombiano, logrando resultados tangibles. Entre ellos, la restauración de ecosistemas marino–costeros y la promoción de la economía azul, un modelo que combina sostenibilidad y productividad para generar desarrollo económico sin comprometer la biodiversidad.
Las acciones de limpieza han permitido retirar 1.427 kilogramos de residuos, de los cuales 1.059 fueron reaprovechados. Parte de ese material se convirtió en insumos sostenibles a través de iniciativas locales como ‘Mangle Mi Huella Verde’, donde los desechos tienen una nueva vida productiva y generan valor agregado para las comunidades.
El impacto ambiental también se mide en conservación: se han limpiado 6,7 kilómetros de canales hídricos, sembrado 10.000 mangles y restaurado 200 hectáreas de ecosistema, fortaleciendo conexiones ecológicas esenciales entre la Sierra Nevada, la Ciénaga y el mar Caribe. Estos corredores naturales incrementan la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático y crean refugios para especies nativas.
El componente social ha sido igualmente relevante. La iniciativa ha generado 433 empleos y formado a más de 500 personas en educación ambiental, impulsando liderazgos locales, nuevas cadenas productivas y economías comunitarias más resistentes. En total, el programa ha reconectado 330.000 hectáreas de ecosistema, demostrando que la conservación ambiental puede caminar de la mano con el bienestar humano.
‘La Cuenta del Mar’ no es solo un proyecto financiero; es una política de impacto territorial que articula biodiversidad, comunidades y desarrollo sostenible. A medida que Bancolombia avanza hacia su meta de 1 billón de pesos, queda claro que la inversión en naturaleza es una herramienta concreta para transformar realidades: recupera ecosistemas, genera empleo y fortalece capacidades locales que perduran más allá de la intervención. En un país donde los ecosistemas costeros son determinantes para la economía y la cultura, apostar por ellos no es un gesto simbólico: es una decisión estratégica para el presente y el futuro.
