Productores advierten sobre bajos precios del arroz, contrabando e interrupciones en la comercialización; el Ministerio de Agricultura activó un plan de trabajo conjunto para buscar soluciones al mercado del cereal.
El sector arrocero colombiano enfrenta una nueva alerta con el inicio de la primera cosecha de 2026, derivada de preocupaciones por precios deprimidos del arroz paddy, dificultades de comercialización y la suspensión de compras por parte de industrias molineras en varias regiones del país.
La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) —que agrupa a productores de más de 215 municipios y a más de **500.000 familias que dependen del cultivo— solicitó al Gobierno una serie de medidas urgentes para proteger al sector y evitar un mayor deterioro de sus ingresos, informó el gremio.
Entre las principales peticiones de los arroceros están:
- Implementar mecanismos financieros de apoyo tanto para productores como para la industria, para hacer frente a la coyuntura del mercado.
- Fortalecer instrumentos que permitan reducir los costos de insumos, como mediante el Fondo de Acceso a Insumos Agropecuarios (FAIA).
- Adoptar instrumentos de defensa comercial, incluidos mecanismos para contrarrestar los efectos de la depreciación del dólar en los precios internos.
- Garantizar un control efectivo del contrabando, que no solo compite con la producción nacional, sino que también ha sido vinculado a delitos como el lavado de activos.
El gerente de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, pidió también apoyo estatal para retirar alrededor de 250.000 toneladas de arroz de los inventarios nacionales, con el fin de aliviar la presión sobre los precios de mercado y facilitar la compra de cosecha por parte de la industria.
Respuesta del Gobierno:
El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural reconoció la complejidad de la coyuntura arrocera y aseguró que ha activado una ruta de trabajo conjunta con productores, industria y demás actores de la cadena para construir un plan de choque. Este proceso de diálogo busca garantizar soluciones concertadas, proteger los ingresos de los agricultores y asegurar el adecuado funcionamiento del mercado, evitando recurrir a medidas de hecho como las protestas que se vivieron en 2025.
Durante 2025, el Gobierno implementó varias herramientas para estabilizar el sector, entre ellas programas de apoyo directo a los productores y la implementación de un régimen de libertad regulada de precios para controlar la caída abrupta del precio del arroz paddy verde.
La primera cosecha de arroz de 2026 se desarrolla en un contexto de preocupación para productores y autoridades, que buscan equilibrar la oferta y la demanda mientras enfrentan desafíos estructurales como el contrabando y la volatilidad de precios. El éxito del diálogo entre el Gobierno y los arroceros será determinante para evitar que las tensiones del mercado se traduzcan en nuevas movilizaciones sociales o un deterioro sostenido del sector, clave para la seguridad alimentaria y la economía rural del país.
