El mayor gasto público y las señales de deterioro fiscal elevan las expectativas inflacionarias y reducen el margen de acción del Banco de la República.
La política fiscal expansiva de Colombia ha vuelto a colocarse en el centro del debate económico, ya que expertos y organismos internacionales advierten que su impacto está presionando la inflación y reduciendo las posibilidades de que el Banco de la República recorte las tasas de interés en el corto plazo.
Aunque la inflación anual dio señales de moderación reciente, ubicándose en niveles cercanos al 5,3 %, el indicador aún se mantiene por encima del rango meta del Banco de la República y lejos al objetivo de 3 %, lo que dificulta una reducción más acelerada de los costos del dinero.
Un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que una política fiscal expansiva —marcada por un gasto público elevado y déficits fiscales más amplios— tiende a aumentar la demanda agregada, lo que puede traducirse en presiones al alza sobre los precios, especialmente en sectores donde la oferta es rígida, como bienes y servicios no transables. Este tipo de dinámica limita la capacidad de la política monetaria para normalizarse rápidamente.
En Colombia, el gasto del Gobierno y el déficit fiscal se han mantenido elevados durante 2024 y 2025, justo cuando la inflación todavía no converge al rango objetivo, lo que implica que la política fiscal puede estar contrarrestando los esfuerzos de la autoridad monetaria para contener la inflación.
Implicaciones para la política monetaria
El Banco de la República, que actualmente mantiene la tasa de interés de referencia en 9,25 %, enfrenta un escenario complejo en el que una relajación de las tasas podría expresar influencia sobre las expectativas de inflación y el comportamiento de los precios, dificultando el logro de la meta de estabilidad.
Analistas económicos señalan que las presiones fiscales y los riesgos inflacionarios pueden llevar a mantener las tasas altas por más tiempo, incluso durante parte de 2026, a menos que haya señales claras de consolidación fiscal y reducción de los desequilibrios que alimentan la inflación.
El propio gerente del Banco de la República ha señalado que las expectativas de inflación se han ajustado al alza y que esto complica el espacio para reducir las tasas sin poner en riesgo el control de los precios.
La interacción entre la política fiscal y la monetaria también influye en otras variables macroeconómicas, como el tipo de cambio y las expectativas de inversión. Un entorno de tasas de interés elevadas puede encarecer el crédito para hogares y empresas, mientras que una política fiscal expansiva puede generar dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas, lo que a su vez afecta las proyecciones económicas para 2026.
El papel que desempeña la política fiscal en el comportamiento de la inflación en Colombia vuelve a demostrar la complejidad de equilibrar objetivos macroeconómicos en un contexto de presiones internas y externas. Con la autoridad monetaria adoptando una postura cautelosa frente a un posible recorte de tasas de interés, la coordinación entre las políticas fiscal y monetaria será clave para avanzar hacia una convergencia sostenible de los precios y brindar mayor claridad a los mercados en los próximos años.
