La decisión de la autoridad ambiental será determinante para el avance del proyecto de cobre El Alacrán, el inicio de nuevas inversiones y la generación de empleo formal en la región.
El futuro del proyecto de cobre El Alacrán, ubicado en el municipio de Puerto Libertador, en el sur de Córdoba, depende de una decisión clave en materia ambiental que será adoptada en los próximos días por las autoridades nacionales. El próximo miércoles 28 de enero, el Comité Técnico Consultivo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible emitirá su concepto sobre el proyecto, un paso determinante para el otorgamiento de la licencia ambiental por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).
Esta definición permitirá, de ser favorable, avanzar hacia la fase de Construcción y Montaje (C&M) de la mina, habilitando una inversión estratégica que ha sido seguida de cerca por comunidades rurales, trabajadores, proveedores locales y autoridades regionales, ante las expectativas de generación de empleo formal y dinamización económica en una zona históricamente afectada por altos niveles de informalidad y escasas oportunidades productivas.
El proyecto es desarrollado conjuntamente por la empresa canadiense Cordoba Minerals Corp. y la compañía china JCHX, y fue declarado Proyecto de Interés Nacional (PIN) por la Agencia Nacional de Minería (ANM), lo que implica un seguimiento especializado y una evaluación prioritaria, dada su relevancia económica y estratégica para el país.
El Alacrán contempla una inversión total superior a US$700 millones. Hasta la fecha, las compañías han ejecutado más de US$200 millones, destinados principalmente a exploración, estudios técnicos y ambientales, así como iniciativas sociales. La fase de construcción y montaje requerirá una inversión adicional estimada en US$420 millones, cuyo inicio está proyectado para el primer semestre de 2026, sujeto a la obtención de la licencia ambiental.
Durante esta etapa, se estima la generación de alrededor de 1.700 empleos formales, con prioridad en la contratación de mano de obra local y el fortalecimiento de capacidades técnicas en el territorio. Esta cifra adquiere especial relevancia en un departamento donde, según datos del DANE, la informalidad laboral supera el 65 %, y en zonas rurales alcanza niveles superiores al 80 %, limitando el acceso a ingresos estables, seguridad social y protección laboral.
En materia de competitividad, Córdoba enfrenta rezagos estructurales. El Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2025, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, ubica al departamento en el puesto 22 entre 33 entidades territoriales, con brechas persistentes en productividad, infraestructura, formalización laboral y diversificación económica. En este contexto, proyectos de gran escala como El Alacrán son considerados un factor relevante para fortalecer la integración del territorio a dinámicas productivas formales y de mayor valor agregado.
Impacto fiscal y fortalecimiento de la actividad productiva
En un escenario de entrada en operación, el proyecto estima aportes por US$187,7 millones en regalías a lo largo de la vida útil de la mina, así como más de US$510,1 millones en impuestos a la renta, recursos que contribuirían al fortalecimiento de las finanzas públicas y al desarrollo regional.
Adicionalmente, la ejecución del proyecto impulsaría la demanda de bienes y servicios locales y regionales, con impactos sobre sectores como transporte, logística, alojamiento, alimentación, mantenimiento y servicios técnicos, favoreciendo la creación de encadenamientos productivos formales.
Componente ambiental y transición energética
El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado ante la autoridad ambiental contempla la aplicación de medidas integrales de prevención, manejo, monitoreo y compensación de los impactos asociados al proyecto. Asimismo, incluye acciones orientadas a la recuperación y compensación de más de 400 hectáreas de pasivos ambientales, derivados, entre otros factores, de actividades mineras históricas desarrolladas por terceros en la zona.
En su planeación energética, El Alacrán incorpora un parque solar de 9,9 MW, con la posibilidad de integrar capacidad adicional de manera escalonada, lo que permitiría cubrir hasta el 50 % de la demanda energética de la operación. Esta infraestructura se alinea con el uso de fuentes renovables y con los objetivos de diversificación de la matriz energética regional.
La compañía también evalúa destinar los excedentes de generación solar a la conformación de comunidades energéticas con poblaciones cercanas, una iniciativa que se desarrollaría de manera progresiva y estaría sujeta al cumplimiento de los requisitos regulatorios y a la aprobación de las autoridades competentes.
Contexto global y oportunidad para Colombia
El cobre es considerado un insumo estratégico para la transición energética, la electrificación de redes, la movilidad eléctrica y la infraestructura tecnológica. De acuerdo con un estudio de S&P Global Energy and Market Intelligence, publicado el 8 de enero de 2026, la demanda mundial de cobre podría crecer cerca de un 50 % hacia 2040, pasando de 28 millones a cerca de 42 millones de toneladas métricas anuales.
El informe advierte que, sin un aumento significativo de la producción, la oferta global podría quedar más de 10 millones de toneladas por debajo de la demanda proyectada, lo que refuerza la relevancia de proyectos como El Alacrán para países con potencial geológico como Colombia.
Con una vida útil estimada de 14,2 años y una capacidad diaria de procesamiento entre 17.000 y 20.000 toneladas de material, el proyecto tiene el potencial de consolidarse como un hito en la historia del cobre en Colombia y posicionar al país en el mercado global de minerales estratégicos.
El proyecto ha desarrollado un proceso de diálogo permanente con comunidades, autoridades y grupos de interés, enfocado en la transparencia, la participación y el desarrollo sostenible. Estas acciones se reflejan en programas sociales, iniciativas de formación, generación de empleo formal y fortalecimiento de capacidades locales.
Para los habitantes del área de influencia, la decisión ambiental representa mucho más que un trámite administrativo. “En esta zona no hay muchas oportunidades de trabajo. La mayoría de empleos formales y legales que existen hoy dependen de este proyecto”, señaló Eliecer Velásquez, presidente de la Junta de Acción Comunal de la comunidad El Alacrán, al referirse a la expectativa que existe frente a la continuidad del proceso.
La resolución sobre la licencia ambiental del proyecto El Alacrán tendrá implicaciones que trascienden el ámbito técnico. En el sur de Córdoba, la definición está asociada a la generación de empleo formal, la dinamización de la economía local y la posibilidad de avanzar en un desarrollo productivo sostenible, en una región marcada históricamente por la informalidad y la limitada oferta de alternativas económicas.
