Empresarios y sindicatos no lograron consenso tras varias semanas de negociación en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales.
Las negociaciones para definir el aumento del salario mínimo en Colombia concluyeron sin acuerdo entre empresarios y centrales sindicales, luego de varias jornadas de diálogo en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, lo que obliga al Gobierno nacional a fijar el incremento mediante decreto presidencial.
Pese a los intentos por acercar posiciones, las partes no lograron consensuar una cifra que conciliara las expectativas de los trabajadores con las preocupaciones del sector empresarial frente a la inflación, el empleo y la sostenibilidad de las empresas.
Posturas distantes entre empresarios y sindicatos
Durante la mesa de concertación, las centrales obreras defendieron un incremento que permitiera recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, argumentando el impacto del costo de vida y la inflación en los hogares de menores ingresos. En contraste, los gremios empresariales insistieron en la necesidad de un ajuste moderado, advirtiendo sobre los riesgos que un aumento elevado podría tener sobre la generación de empleo formal, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
Las diferencias entre las propuestas presentadas por ambos sectores impidieron alcanzar un punto intermedio que permitiera cerrar el acuerdo dentro de los plazos establecidos por la ley.
Qué sigue tras el desacuerdo
Ante la falta de consenso, corresponde ahora al Ejecutivo definir el aumento del salario mínimo por decreto, como lo contempla la normativa laboral colombiana. Para ello, el Gobierno deberá tener en cuenta variables como la inflación causada, la productividad, el crecimiento económico y la contribución de los salarios al ingreso nacional.
La decisión deberá adoptarse antes de finalizar el año, de modo que el nuevo salario mínimo entre en vigencia a partir del 1 de enero.
Impacto económico y social
El salario mínimo es una referencia clave para la economía colombiana, ya que incide directamente en los ingresos de millones de trabajadores y también sirve como base para la actualización de otros costos laborales, contratos y tarifas. Por ello, la cifra que defina el Gobierno tendrá efectos tanto en el poder adquisitivo de los hogares como en la dinámica del empleo y la inflación.
Economistas han señalado que el reto estará en encontrar un equilibrio que proteja el ingreso real de los trabajadores sin generar presiones adicionales sobre los costos empresariales ni sobre los precios.
El fracaso de la concertación entre empresarios y sindicatos deja en manos del Gobierno nacional la definición del aumento del salario mínimo, una decisión que será determinante para el panorama económico y laboral del próximo año. Mientras se espera el decreto oficial, persiste la expectativa sobre el porcentaje que fijará el Ejecutivo y su impacto en trabajadores, empresas y en la economía del país en general.
