La medida, anunciada por el presidente Daniel Noboa, responde a una supuesta falta de cooperación bilateral en seguridad fronteriza y la alta presión de grupos criminales en la zona limítrofe, y entrará en vigor el 1 de febrero.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció este miércoles que su país impondrá un arancel del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia, decisión que empezará a aplicarse a partir del 1 de febrero de 2026 y que ha generado fuertes reacciones en los ámbitos comerciales y diplomáticos de la región.
Según Noboa, la medida —denominada “tasa de seguridad”— responde a la percepción de que Colombia no ha mostrado una cooperación efectiva en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal que operan a lo largo de la extensa frontera común de aproximadamente 600 kilómetros entre ambos países. El mandatario ecuatoriano indicó que, pese a los esfuerzos de diálogo y cooperación realizados desde Quito, sus fuerzas armadas continúan enfrentando a grupos criminales sin el apoyo esperado de las autoridades colombianas.
Noboa también destacó que la imposición de este gravamen se enmarca en un contexto de déficit comercial estructural con Colombia, que supera los US$ 1.000 millones anuales, según cifras oficiales ecuatorianas que contrastan el elevado volumen de importaciones colombianas frente a exportaciones más modestas hacia ese país. El arancel del 30 % afectará a la mayoría de productos colombianos que ingresan al mercado ecuatoriano, incluidos bienes agroindustriales, energéticos, manufacturados e insumos que hoy alimentan parte importante del consumo local.
La decisión fue comunicada oficialmente a través de la cuenta del presidente Noboa en la red social X, desde la cual afirmó que la medida se mantendrá hasta que exista un compromiso real y verificable de cooperación conjunta para enfrentar el crimen organizado que opera en la frontera y que, según su visión, afecta de manera significativa la seguridad y estabilidad en la región.
Aunque la imposición del arancel es un acto unilateral y no fue consultado formalmente con Bogotá, señala un giro en las relaciones comerciales entre ambos países vecinos. Colombia es uno de los principales proveedores de bienes a Ecuador, especialmente en sectores como energía eléctrica, medicamentos y productos agropecuarios, lo que deja entrever un posible impacto en los precios y la competitividad de estos productos en el mercado ecuatoriano tras la entrada en vigor del tributo.
La reacción desde Colombia incluye reafirmaciones oficiales de compromiso con la cooperación bilateral en seguridad, pese a las diferencias expresadas por Ecuador. Autoridades colombianas han recordado que ambos gobiernos han adelantado operativos conjuntos y esfuerzos diplomáticos para enfrentar el crimen transnacional, aunque reconocen que persisten desafíos en la coordinación efectiva.
La entrada en vigor del arancel del 30 % a las exportaciones colombianas hacia Ecuador representa un punto de tensión comercial y diplomática entre los dos países, con posibles efectos sobre la economía regional y las cadenas de suministro que unen a estas naciones andinas. El desarrollo de las negociaciones y la respuesta de los sectores productivos y gobiernos será clave para determinar el impacto final de esta medida en el comercio bilateral a partir de febrero de 2026.
