El nuevo modelo legal busca reconocer áreas acuáticas como territorios campesinos, para impulsar una gestión sostenible de recursos pesqueros, acuícolas y fortalecer la soberanía alimentaria.
El Gobierno colombiano avanza en la reglamentación de los llamados Ecosistemas Acuáticos Agroalimentarios (EAA), una figura contemplada en la Ley 2294 de 2023 y retomada en el Plan Nacional de Desarrollo para ordenar zonas acuáticas que combinan actividades productivas con conservación ambiental.
Según el proyecto de decreto, los EAA serán considerados como una “territorialidad campesina vinculada al agua”, contemplando dimensiones sociales, culturales, económicas y ecológicas. Esta propuesta abriría el camino para formalizar la pesca artesanal, la acuicultura de subsistencia y otras prácticas relacionadas con la producción de alimentos en ecosistemas como ríos, lagos, humedales y manglares.
El proyecto también plantea que estas zonas sean gestionadas por las comunidades locales, mediante Planes de Desarrollo Comunitario (PDC), para que los pobladores participen en el manejo sostenible de los recursos hídricos. Además, se propone que el financiamiento para estos planes provenga de entidades estatales como la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y la Agencia de Desarrollo Rural (ADR).
No obstante, la iniciativa no está exenta de críticas. Algunos pescadores artesanales, académicos y autoridades ambientales han advertido posibles conflictos: entre ellos la asignación de competencias, la preservación de humedales y la protección de derechos tradicionales.
Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural ha subrayado que la figura no otorgará derechos de propiedad sobre el agua: el decreto propone claramente que no serán concedidas concesiones ni licencias adicionales, y que se mantendrán las normas ambientales vigentes para proteger esos ecosistemas.
El planteamiento de los EAA coincide con iniciativas ya reconocidas internacionalmente: por ejemplo, la FAO destaca la necesidad de fortalecer las cadenas de alimentos acuáticos sostenibles, una estrategia que ya se aplica en zonas vulnerables para mejorar la seguridad alimentaria.
Contexto y relevancia
- La figura de los EAA puede generar un puente estructural entre conservación ambiental y producción alimentaria, reconociendo que comunidades rurales dependen del agua para su sustento.
- Permitir la pesca artesanal bajo un esquema organizado podría mejorar la sostenibilidad de las poblaciones de peces, así como la economía local.
- La propuesta se alinea con esfuerzos globales para promover sistemas alimentarios más resilientes, aprovechando el agua como recurso estratégico, no solo para la pesca sino también para preservar biodiversidad.
- La participación comunitaria será clave: el éxito del modelo dependerá de que las comunidades acuáticas tengan voz en la definición y manejo de sus territorios.
La reglamentación de los EAA representa una apuesta ambiciosa: no solo proteger ecosistemas acuáticos, sino también darles un uso responsable y productivo, vinculando la soberanía alimentaria, la gestión comunitaria y la restauración ambiental.
