El gremio transportador señala que el aumento silencioso de gasolina y diésel encarecerá costos logísticos y repercutirá en la economía general.
El inicio de 2026 trajo consigo un nuevo incremento en los precios de los combustibles en Colombia, lo que ha generado alertas en sectores productivos, especialmente en el transporte de carga. La Fedetranscarga, gremio que agrupa a transportadores de bienes por carretera, advirtió que estas alzas tendrán efectos significativos en los fletes, la industria nacional y las pequeñas y medianas empresas.
Según la Circular 228 de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), los valores del galón de gasolina subieron en $90 y el del diésel en cerca de $100, dejando los precios promedios de $16.057 para gasolina y $10.984 para diésel.
Repercusiones para el transporte y la producción
El presidente de Fedetranscarga, Arnulfo Cuervo Aguilera, expresó su preocupación por la forma en que se anunció el incremento, asegurando que se hizo de manera “silenciosa” en medio de las festividades de fin de año, sin consulta ni diálogo previo con el sector.
Cuervo recordó que el transporte de carga moviliza cerca del 96 % de la mercancía en el país, por lo que cualquier aumento en el precio del diésel —combustible clave para este servicio— se traduce en costos logísticos más altos que pueden trasladarse a todos los eslabones de la cadena productiva, desde la industria hasta el sector agrícola, y afectar a municipios que dependen del diésel para energía.
El dirigente gremial también cuestionó uno de los argumentos del Gobierno para justificar la actualización, basado en un supuesto déficit en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), argumentando que gran parte del diésel consumido en Colombia se produce y refina internamente, lo que, a su juicio, debilita la premisa oficial para subir el precio del ACPM.
Acuerdos incumplidos y efectos combinados con otros costos
Fedetranscarga insistió en que el Gobierno no ha cumplido los acuerdos alcanzados con el gremio tras un paro camionero en septiembre de 2024, en el que se pactó reactivar mesas de diálogo antes de cualquier cambio en los precios del diésel; según el gremio, esas mesas aún no se han restablecido.
Además, el presidente de la organización hizo referencia al impacto conjunto del incremento del salario mínimo decretado para 2026 y el alza en los combustibles, señalando que esta combinación podría generar presión financiera sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes) y un efecto de inestabilidad en sus operaciones.
Demandas del gremio y próximos pasos
Ante esta situación, Fedetranscarga pidió al Gobierno cumplir los acuerdos vigentes y reactivar espacios de diálogo técnico para revisar la fórmula de determinación de precios de los combustibles, con el objetivo de encontrar alternativas que permitan mitigar los impactos económicos del ajuste en los costos del transporte y de la cadena productiva en general.
La organización también instó a que se consideren mecanismos que no trasladen automáticamente los incrementos a los consumidores finales, especialmente en sectores que ya enfrentan presiones inflacionarias y desafíos de competitividad.
La advertencia de Fedetranscarga pone sobre la mesa la preocupación de un sector clave para la dinámica económica del país ante un contexto en que los precios del diésel y la gasolina aumentan justo al inicio del año, y donde los acuerdos previos entre el gremio y el Gobierno no han sido reactivados. El impacto de estos cambios se espera que vaya más allá del transporte, afectando los costos logísticos, la competitividad industrial y la operación de las pymes, elementos esenciales para el crecimiento económico de 2026.
