El Gobierno advirtió que el uso de la fuerza sienta un precedente grave para la estabilidad regional.
El Gobierno de Colombia expresó este martes su firme condena ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos judiciales. La posición fue expuesta por el viceministro de Relaciones Exteriores, Mauricio Jaramillo, durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente en Washington.
Jaramillo calificó la acción como una violación clara del derecho internacional, al contravenir los principios de no intervención y la prohibición del uso de la fuerza, consagrados tanto en la Carta de la OEA como en la Carta de las Naciones Unidas. El funcionario subrayó que Colombia rechaza “cualquier acción que atente contra la soberanía, la integridad territorial y la autonomía política de Venezuela”, al tiempo que llamó a la unidad y solidaridad de América Latina y el Caribe ante injerencias externas.
Durante su intervención, el viceministro advirtió que este tipo de operaciones sientan un precedente preocupante para la seguridad regional y erosionan el orden internacional basado en normas, por lo que Colombia instó a evitar acciones que puedan escalar tensiones y poner en riesgo la estabilidad de la región.
La jornada en la OEA se realizó en el contexto de una reunión convocada por el propio país anfitrión para evaluar la crisis desencadenada desde el ataque estadounidense del 3 de enero, que provocó reacciones y debates entre los miembros de la organización sobre la legalidad y las consecuencias políticas del operativo.
Llamados a la paz y al respeto de normas internacionales
Colombia también aprovechó la sesión para hacer un llamado enérgico a la desescalada de tensiones y a la búsqueda de soluciones diplomáticas y pacíficas a la crisis venezolana, enfatizando que las disputas internas de otros países deben resolverse sin recurrir a la fuerza militar.
La postura de Bogotá se alinea con la de varios países de la región que han expresado preocupación por las implicaciones de la operación en Venezuela para la seguridad, la soberanía y los principios del derecho internacional, aunque existen también naciones que respaldan o matizan la posición estadounidense.
Con su condena ante la OEA, Colombia reafirma su compromiso con el respeto a la soberanía de las naciones, la prohibición de la intervención y el mantenimiento del orden internacional basado en normas jurídicas. El país enfatizó la importancia de abordar los conflictos y crisis políticas por vías diplomáticas, evitando acciones unilaterales que puedan agravar la inestabilidad regional y afectar la convivencia pacífica entre estados.
