Expertos señalan que la recuperación y modernización del sistema eléctrico venezolano requeriría miles de millones de dólares y condiciones claras de pago.
Colombia podría activar exportaciones de energía eléctrica a Venezuela y promover inversiones en la infraestructura de transmisión de ese país si se materializan recursos disponibles en cuentas internacionales que aseguren el recaudo y pago de esos proyectos, según análisis de especialistas del sector energético.
Esto surge en un contexto en el que tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y los planes anunciados por Estados Unidos para intervenir en la economía de Venezuela, algunos analistas han vuelto a examinar oportunidades de cooperación energética binacional, un negocio que históricamente ha sido posible pero que se mantuvo inactivo por décadas ante la ausencia de garantías financieras y reglas claras de cobro.
Condiciones necesarias para la reconexión energética
Especialistas consultados por Portafolio explican que la reactivación de las exportaciones de energía desde Colombia a Venezuela dependerá de dos factores clave:
- Disponibilidad de recursos en cuentas internacionales: Empresas y gobiernos interesados en participar en la reconstrucción de la red necesitarían garantías de pago a través de cuentas fuera de Venezuela, como las que podrían establecerse en países con sistemas financieros más confiables. Esto permitiría asegurar que la energía suministrada y los trabajos de transmisión sean remunerados de manera efectiva.
- Financiamiento para modernizar transmisión: El sistema eléctrico venezolano, especialmente las líneas de alta tensión, ha sufrido deterioro durante años y requeriría inversiones estimadas entre 5.000 y 10.000 millones de dólares para alcanzar estándares modernos de funcionamiento.
El experto Luis Pacheco, académico del Instituto Baker de la Universidad de Rice, ha señalado que la principal limitación de Venezuela no es la capacidad de generación de electricidad en sí, sino la insuficiencia de infraestructura de transmisión, que impide movilizar la energía a puntos de consumo y a industrias, incluyendo la propia industria petrolera que busca recuperar niveles de producción previos.
Representantes del sector energético colombiano han coincidido en que cualquier proyecto de exportación o inversión multimillonaria requerirá claridad jurídica y seguridad de pago para las empresas. En ese sentido, Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá, ha señalado que los actores del mercado no entrarían a proyectos con el Gobierno venezolano sin mecanismos financieros externos que respalden los ingresos, como cuentas con fondos en bancos fuera de Venezuela.
Por su parte, Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) ha expresado que —técnicamente— el intercambio comercial de energía entre Colombia y Venezuela es viable si se adecuan las interconexiones físicas y se establecen mecanismos regulatorios y de recaudo seguros, condiciones que aún no se han observado de forma clara.
Contexto regional y próximo paso
Este debate sobre la posibilidad de reiniciar el comercio de electricidad se da en el marco de una discusión más amplia sobre la reconstrucción de la infraestructura venezolana, especialmente en sectores como la energía y el petróleo, y el papel que podrían jugar actores externos si se generan condiciones de estabilidad política y económica. Además, el cambio de relaciones internacionales tras la intervención estadounidense y la captura de Maduro abre interrogantes sobre cómo se redefinirán las dinámicas de cooperación en la región.
La idea de exportar energía y financiar inversiones en la transmisión eléctrica hacia Venezuela desde Colombia resulta técnicamente plausible y potencialmente beneficiosa para ambos países, siempre y cuando existan cuentas internacionales que aseguren el pago de estas operaciones y se ofrezcan garantías legales y financieras. Sin estos elementos, advierten analistas, los proyectos seguirán siendo teóricos y sin ejecución en el mediano plazo, lo que mantiene la discusión abierta mientras se observan cambios políticos y económicos en la región.
