Amenazas, bloqueos de vías, ingresos irregulares y disputas por control territorial explican la suspensión de actividades en el emblemático parque natural, con efectos sociales, ambientales y económicos para la región.
El Parque Nacional Natural Tayrona, uno de los destinos ecoturísticos más emblemáticos de Colombia, permanece cerrado de manera indefinida tras un conflicto creciente que involucra amenazas a visitantes y trabajadores, bloqueos de acceso y presuntas disputas por el control del territorio, informaron autoridades ambientales y fuentes locales.
Este cierre, que afecta tanto a turistas como a las comunidades que dependen de la actividad económica ligada al parque, no solo tiene un impacto directo en el sector turístico, sino que también evidencia tensiones más profundas relacionadas con la seguridad, la conservación ambiental y la presencia de grupos al margen de la ley en el entorno inmediato de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Causas del cierre indefinido
Según el reporte oficial, una combinación de factores llevó a la decisión de suspender de forma indefinida las actividades dentro del parque. Entre ellos se destacan:
- Amenazas y bloqueos en vías de acceso por parte de grupos que estarían intentando ejercer control territorial en zonas cercanas al parque, lo que ha generado un clima de inseguridad para visitantes y personal de operación.
- Ingresos irregulares de personas no autorizadas que estarían sobrepasando los controles oficiales, poniendo en riesgo la integridad de los turistas y alterando el manejo formal de los senderos y zonas naturales.
- Presencia de estructuras que buscan influir en la administración de recursos y espacios, un escenario que las autoridades han descrito como complejo y que exige una respuesta coordinada entre la administración ambiental y las autoridades de seguridad.
Frente a esta situación, las autoridades ambientales anunciaron que se mantendrá el cierre hasta tanto no se garantice la seguridad mínima requerida para la operación normal del parque y se retiren las condiciones que han llevado a este estado de incertidumbre.
Impacto económico y social
El Tayrona es un polo de atracción turística fundamental para el norte del país, con impacto económico directo en municipios como Santa Marta, Ciénaga y comunidades cercanas que dependen de servicios de alojamiento, alimentación, transporte, artesanías y actividades recreativas. El cierre indefinido del parque representa:
- Pérdidas económicas para pequeños y medianos negocios, que han visto reducir considerablemente su flujo de visitantes.
- Afectación a empleos formales e informales vinculados al turismo y a las actividades conexas dentro y alrededor del parque.
- Incertidumbre para trabajadores y guías turísticos, que han expresado su preocupación por la sostenibilidad de sus ingresos mientras se mantenga la suspensión de actividades.
Desafíos de conservación y orden público
La decisión de cerrar el Tayrona también pone de manifiesto desafíos adicionales que enfrenta la administración de los parques naturales protegidos en Colombia, especialmente aquellos con alta afluencia turística. Por un lado, está la necesidad de garantizar la protección ambiental de ecosistemas frágiles, y por otro, controlar la presencia de actores que pueden representar riesgos para visitantes y para el entorno ecológico.
Organizaciones ambientales han señalado que los cierres prolongados pueden tener efectos negativos sobre programas de conservación que dependen tanto de la observación turística como de los recursos generados por estos ingresos, lo que genera una paradoja entre garantizar seguridad y sostener la protección de los bienes naturales.
Respuesta institucional
Funcionarios del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible han indicado que se están articulando acciones con la Policía Nacional, la Fuerza Pública y autoridades locales para estabilizar las condiciones de seguridad en la región y permitir, eventualmente, una reapertura en condiciones que garanticen la integridad de visitantes, trabajadores y la conservación del entorno natural.
Mientras tanto, los operadores turísticos han pedido medidas claras y efectivas que permitan planificar sus actividades y aliviar la presión económica, incluido un esquema de garantías de apoyo a los pequeños negocios afectados por el cierre.
