La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) suspendió una actividad ilegal a cielo abierto en Chocontá por operar sin permisos y causar alteraciones en suelos y aguas de la zona estratégica para la regulación hídrica del principal afluente de la región.
Las autoridades ambientales sellaron una explotación minera ilegal a cielo abierto ubicada en la vereda Mochila, municipio de Chocontá (Cundinamarca), tras comprobar que la actividad se desarrollaba sin los permisos ambientales ni la planeación técnica necesaria, en una región incluida dentro de la zonificación del Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca (POMCA) del río Bogotá.
La operación minera, que ocupaba más de 4.000 metros cuadrados y habría removido alrededor de 100.000 metros cúbicos de material areno-arcilloso, fue suspendida de inmediato por la CAR Cundinamarca, que evidenció remoción de cobertura vegetal, alteraciones en las corrientes superficiales y riesgos de erosión hídrica y eólica.
Durante la visita técnica, los funcionarios identificaron la ausencia de infraestructura básica para el manejo del agua —como zanjas de coronación y sistemas de control— y un desarrollo desordenado de extracción que incrementa la amenaza de arrastre de sedimentos hacia afluentes que nutren el principal cauce hídrico de la región.
El director regional de la CAR en Almeidas y Guatavita, Camilo Poveda, explicó que la intervención de esta actividad obedece a la falta de cumplimiento de la normativa vigente para zonas sensibles, advirtiendo que prácticas de este tipo afectan la biodiversidad, el suelo y la calidad del agua, además de poner en riesgo la sostenibilidad de la cuenca alta del río Bogotá.
La cuenca alta del río Bogotá es un territorio estratégico para la regulación hídrica de la región y suministro de agua para Bogotá y municipios aledaños, por lo que cualquier intervención sin control puede tener impactos ambientales de largo alcance, según los técnicos ambientales.
La CAR insistió en la importancia de denunciar actividades extractivas ilegales y reiteró su compromiso de intensificar acciones de control y vigilancia para evitar la degradación de ecosistemas en esta zona. Las autoridades también recordaron que cualquier explotación minera requiere permisos específicos y evaluación técnica previa para su desarrollo en áreas que forman parte de la cuenca.
La suspensión de esta explotación minera subraya la persistente vulnerabilidad ambiental de la cuenca alta del río Bogotá ante actividades no reguladas. Autoridades y comunidades coinciden en la necesidad de fortalecer la vigilancia, aplicar sanciones y promover prácticas sostenibles que protejan los recursos naturales de una cuenca esencial para el equilibrio ecológico y la seguridad hídrica de millones de habitantes en la región central de Colombia.
