La muerte de Kevin Acosta, el niño colombiano con hemofilia, encendió aún más las alarmas sobre el deterioro incesante del Sistema de Salud en Colombia. Por una parte, la Superintendencia de Salud anunció que abrirá una investigación para establecer si hubo fallas en la atención, interrupciones en tratamientos o incumplimiento de protocolos de la Nueva EPS.
El caso ha generado gran conmoción nacional y reavivó un debate político que venía creciendo por múltiples denuncias sobre retrasos en medicamentos, citas especializadas y acceso a tratamientos vitales.
Según la Liga Colombiana de Hemofílicos – en entrevista con Blu Radio – desde hace más de 30 años no se registraba en el país la muerte de un paciente por hemofilia, una enfermedad que puede controlarse con tratamiento oportuno. La afirmación refuerza la preocupación sobre posibles fallas en la continuidad del suministro y seguimiento médico.
Organizaciones de pacientes han advertido que las enfermedades crónicas y de alto costo requieren atención permanente y que cualquier interrupción puede poner en riesgo la vida de estas personas.
El caso ocurre en medio de alertas de hospitales y clínicas sobre dificultades financieras, retrasos en pagos y tensiones operativas que afectan la prestación del servicio. A esto se suman cambios en el modelo de atención y una transición que ha generado incertidumbre entre usuarios y prestadores.
La exdirectora del ICBF y líder de opinión Cristina Plazas señaló que el deterioro en el acceso a tratamientos y medicamentos evidencia una crisis que exige poner la lupa en los responsables políticos.
Según Plazas “la muerte de Kevin no fue un accidente, fue una decisión política de asfixiar el sistema de salud por pura ideología radical de extrema izquierda”. En su intervención, durante el programa de Vélez por la mañana, sostuvo que, mientras el Gobierno defiende los cambios al sistema como una corrección de inequidades históricas, varios actores políticos que hoy aspiran al Senado han tenido un papel determinante en las decisiones que —según sus críticos— han contribuido al deterioro del servicio y a tragedias como la muerte de Kevin y otros pacientes.
Plazas también afirmó que la responsabilidad política debe evaluarse en las urnas y pidió a los ciudadanos no respaldar las listas al Senado asociadas con quienes impulsaron este modelo. Entre los nombres que mencionó se encuentran Carolina Corcho, Wilson Arias, Alfredo Mondragón, Martha Peralta, Asfed Ascar, María Eugenia Londoño y Luis Carlos Leal, a quien señaló por su rol como superintendente en la intervención del sistema.
