El empleo formal se ha convertido en un motor de transformación en el sur del departamento de Córdoba, donde distintos proyectos productivos han comenzado a traducirse en bienestar, salud y movimiento económico para las comunidades.
En esta región del departamento, muchas familias han experimentado cambios profundos en su calidad de vida. Escenarios de inestabilidad y rebusque diario han dado paso, para varios hogares, a ingresos estables y planes de futuro asociados al trabajo formal.
Ese es el caso de Ilda Reyes, madre de ocho hijos en la vereda San Matías, quien encontró en la estabilidad laboral, tranquilidad para su familia. De enfrentar la incertidumbre por la falta de ingresos fijos, pasó a desempeñarse como Jefa de Cocina de la empresa Minerales Córdoba.
«Uno no le compraba ni uniforme a los hijos, sino una sudadera cualquiera. Hoy uno va con confianza a comprar todo lo de la lista escolar porque sabe que recibe su quincena», relata Ilda, quien ahora lidera un equipo de 19 personas de su comunidad.
Para ella, el cambio no ha sido solo financiero, sino también emocional. En sus palabras, en la vereda «antes teníamos lágrimas de tristeza porque no había estabilidad; hoy nuestras lágrimas son de felicidad porque estamos bien».
Las oportunidades también han impactado a las nuevas generaciones. Óscar Algarín, oriundo del corregimiento, inició su camino en la empresa como cadenero y, tras varios años de aprendizaje y formación interna, logró ascender a Residente Junior de Obra.
La estabilidad de sus ingresos le permitió adquirir vivienda propia y respaldar el emprendimiento de su esposa. Simultaneamente, avanza en su carrera tecnológica en Gestión de Obras Civiles en modalidad virtual, apoyado en la conectividad que llegó con el proyecto.
Desde su experiencia, Óscar considera que el trabajo formal aporta a la prevención de riesgos sociales. «Al haber desarrollo, los jóvenes piensan en estudiar y no en irse por malos caminos. El desempleo es lo que obliga a muchos a tomar rutas equivocadas», afirma con firmeza.
Salud y bienestar comunitario
El impacto de la actividad privada también se ha visto en el frente de la salud. Más allá de la generación de empleo, algunas iniciativas han contribuido a fortalecer la atención y el bienestar en zonas apartadas.
Óscar Tejada, presidente de la Junta de Acción Comunal del Asentamiento Humano San Juan y microscopista de la zona, encabeza acciones para la detección de enfermedades como malaria y dengue.
En un territorio donde los desplazamientos a centros hospitalarios pueden tomar varias horas, Minerales Córdoba brinda apoyo periódico con insumos y dotación que facilitan diagnósticos oportunos, reduciendo riesgos para los pacientes.
«Para un paciente con malaria, la atención no da espera. El apoyo de la empresa ha impactado mucho porque no solo beneficia a San Juan, sino a dos corregimientos y 11 veredas cercanas», explica Óscar Tejada sobre la cobertura del servicio.
El fortalecimiento de capacidades locales también ha sido parte del proceso. En 2025, mediante una alianza entre la empresa y la Universidad de Antioquia, 29 personas recibieron formación en diagnóstico rápido, ampliando el conocimiento que antes estaba concentrado en una sola persona.
«A raíz de eso bajó la incidencia de malaria en la zona. Antes había muchos casos, pero con el diagnóstico precoz y los medicamentos, ha bajado significativamente», señala el líder comunal sobre el éxito de esta estrategia sanitaria.
A esto se suma la mejora en la infraestructura del puesto de salud, ahora equipado con ventilación, oxígeno, neveras y camillas, lo que ha elevado las condiciones de atención para campesinos y trabajadores y ha generado mayor confianza en los servicios disponibles.
Las vías rurales también han presentado mejoras. Tanto Algarín como Ilda resaltan que la movilidad en las veredas es hoy más sencilla, facilitando el tránsito de vehículos particulares, ambulancias y personas enfermas.
El dinamismo económico se ha extendido al comercio local. La existencia de salarios fijos ha incrementado las ventas en tiendas y ha abierto oportunidades para que productores agrícolas comercialicen sus cosechas en el entorno cercano, activando la economía municipal.
Ilda Reyes, Óscar Algarín y Óscar Tejada comparten una visión similar sobre lo que representa la formalización laboral para el territorio. Desde sus distintos oficios: la cocina, la obra civil y el trabajo en salud, coinciden en que educación y salud comienzan a percibirse como derechos alcanzables.
«Tenemos la fe de que va a haber prosperidad en esta región tan alejada gracias a la mano de obra calificada», concluye Óscar Algarín, reflejando el sentimiento de una comunidad que ve en el empleo formal una base para construir oportunidades a largo plazo.
