La clasificación de la Selección Colombia al torneo —que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá— promete beneficios financieros directos, dinamización de sectores productivos y cohesión social alrededor del deporte más popular del país.
La presencia de Colombia en la Copa Mundial de la FIFA 2026 va más allá de un logro meramente deportivo y se constituye en una oportunidad de impacto económico, social y cultural para el país, según diversos análisis sobre las implicaciones de este certamen.
La clasificación al Mundial —donde participarán 48 selecciones y los partidos se disputarán en Estados Unidos, México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio de 2026— garantiza a Colombia ingresos importantes por premios FIFA, con una suma mínima estimada en cerca de 10,5 millones de dólares por disputar la fase de grupos, cifra que puede crecer si el equipo avanza a rondas eliminatorias.
El impacto económico no se limita a los premios deportivos. La presencia de la Selección estimula la industria turística, con cientos de colombianos planeando viajes a Norteamérica para acompañar al equipo, lo que favorece a aerolíneas, agencias de viajes, hoteles y operadores turísticos. Además, el interés por los destinos sede ha generado un incremento significativo en búsquedas y reservas de vuelos y paquetes turísticos desde varias ciudades colombianas.
Sectores como el comercio minorista y servicios complementarios —restaurantes, bares, venta de camisetas oficiales y otros productos licenciados de la Selección— también experimentan un aumento de consumo ligado al ciclo mundialista, impulsando ingresos para pequeños negocios y emprendedores.
Más allá de lo económico, la participación de Colombia en el Mundial actúa como un factor de cohesión social y cultural, pues la Selección se convierte en un “lenguaje común” que une a diversos segmentos de la sociedad alrededor de una pasión compartida. Este fenómeno favorece el consumo de contenidos mediáticos, narrativas identitarias y campañas publicitarias que exploran la identidad nacional.
La proyección de jugadores colombianos en el torneo también tiene un impacto en el valor de mercado individual y colectivo, lo que puede generar beneficios adicionales para clubes formadores, tanto en ingresos por transferencias como en prestigio internacional del fútbol local.
Expertos señalan que el Mundial puede dejar un legado a largo plazo, inspirando a las nuevas generaciones, fortaleciendo academias deportivas y atrayendo inversión para el desarrollo del fútbol nacional en todas sus categorías.
Más allá de la competencia en el terreno de juego, la participación de Colombia en el Mundial de Fútbol 2026 representa una oportunidad para dinamizar sectores económicos, reforzar la identidad nacional y proyectar al país en una vitrina global. Los efectos —económicos, sociales y culturales— serán objeto de evaluación tanto en el corto como en el largo plazo, mientras la nación se prepara para acompañar a la Tricolor en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
