Las críticas de Pinzón sobre la presencia del ELN y las supuestas conexiones familiares en Arauca desencadenan una fuerte réplica de la congresista y de varios dirigentes políticos que rechazaron sus afirmaciones como estigmatizantes y peligrosas.
La pugna política entre el precandidato presidencial Juan Carlos Pinzón y la representante a la Cámara Lina María Garrido se intensificó esta semana por unas declaraciones de Pinzón sobre la presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el departamento de Arauca, las cuales incluyeron alusiones indirectas a la familia política de la congresista.
Durante un podcast de análisis sobre seguridad, Pinzón afirmó que en los territorios donde el ELN ha tenido influencia “toda la población es del ELN”, haciendo una referencia velada a los vínculos familiares de Garrido con un exgobernador de Arauca que está hoy en prisión por presuntos lazos con esa guerrilla. Estas palabras fueron calificadas como estigmatizantes y provocaron una fuerte réplica de la representante.
La reacción de Garrido no se hizo esperar. En su cuenta de la red social X, señaló que Pinzón “acaba de cometer un grave error” y que sus afirmaciones ponen en riesgo no solo la honra de su familia, sino la seguridad de los habitantes de Arauca. Recordó además que el candidato la había buscado anteriormente para sumarse a su campaña, lo que, según ella, evidencia un doble discurso.
El debate trascendió el cruce entre ambos políticos y se convirtió en un foco de acusaciones cruzadas. Varios congresistas locales rechazaron las declaraciones de Pinzón por “estigmatizar a los araucanos”, subrayando que la población ha sido víctima del conflicto armado y no partícipe de grupos armados ilegales. El representante Germán Rozo (Liberal) calificó los señalamientos como una generalización injusta que atenta contra la dignidad de quienes habitan la región.
A su turno, el senador José Vicente Carreño, del Centro Democrático, exigió una retractación inmediata, señalando que tales afirmaciones revictimizan a una comunidad que ha sufrido por décadas las consecuencias de la violencia.
El gobernador Renson Martínez también se pronunció en un comunicado, rechazando que se vincule a los araucanos con grupos armados ilegales y advirtiendo que este tipo de discursos pueden poner en riesgo la integridad de líderes sociales y habitantes de la zona.
Frente a las críticas, Pinzón aseguró a El Espectador que su comentario no tenía como objetivo estigmatizar a la población de Arauca, sino señalar las dificultades en la lucha contra grupos armados ilegales en la región y el impacto que ello tiene en la vida local. Sin embargo, se abstuvo de profundizar en la polémica sobre las acusaciones de Garrido.
La disputa también atrajo la atención de figuras del escenario nacional. El candidato presidencial Roy Barreras calificó las declaraciones de Pinzón como una forma de estigmatización territorial y pidió que se retracte públicamente, señalando que esta narrativa puede tener consecuencias graves para las comunidades afectadas por el conflicto.
El cruce de declaraciones entre Juan Carlos Pinzón y Lina María Garrido refleja no solo la tensión política en el contexto de la campaña presidencial, sino también el profundo rechazo a discursos que, según varios sectores, pueden estigmatizar y poner en riesgo a poblaciones históricamente afectadas por la violencia. A medida que se aproxima la contienda electoral, la discusión sobre cómo abordar la seguridad y la memoria regional seguirá siendo un eje de debate en Colombia.
