Organización médica advierte que la crisis de suministro y financiación del sistema de salud pone en riesgo la vida y la estabilidad clínica de quienes dependen de fármacos esenciales.
La Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos (ACTO) y otros gremios del sector sanitario han expresado una profunda preocupación por la crisis que enfrenta el sistema de salud en Colombia, particularmente en lo que respecta al acceso a medicamentos esenciales para pacientes trasplantados y otros tratamientos de alto costo. Según la entidad, la situación actual compromete tanto la sobrevivencia de los órganos trasplantados como la vida misma de quienes dependen de tratamientos continuos.
ACTO señaló que el reciente incremento insuficiente de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) —que define los recursos que el sistema de salud gira a las EPS para cubrir atenciones, procedimientos y medicamentos— es uno de los factores que ha profundizado las dificultades. Según el gremio, un ajuste menor al necesario restringe la financiación disponible para garantizar la entrega oportuna y completa de medicamentos críticos, incluidos los inmunosupresores que toman los pacientes trasplantados para evitar el rechazo del órgano.
La crisis de medicamentos en Colombia no es exclusiva de los trasplantados, sino parte de un problema más amplio: pacientes en todo el país enfrentan demoras de hasta meses para recibir sus tratamientos, con informes que señalan demoras de hasta 250 días para la entrega de fármacos básicos, lo que deteriora la salud de quienes requieren atención continua.
El acceso a medicamentos postrasplante es fundamental para la estabilidad inmunológica del paciente. Sin estos fármacos, especialmente los inmunosupresores, existe un riesgo considerable de que el organismo rechace el trasplante, lo que puede resultar en complicaciones graves o la pérdida del órgano trasplantado.
Organizaciones de pacientes han alertado que entre el 50 % y el 70 % de los pacientes trasplantados enfrentan problemas con la entrega de estos medicamentos, un problema que puede deberse a barreras logísticas, cartera morosa de las EPS, falta de convenios vigentes entre aseguradoras y prestadores, y fallas en la cadena de suministro de fármacos.
La Asociación de Trasplante de Órganos y otros voceros del sector han pedido al Gobierno y a los actores del sistema de salud implementar soluciones estructurales, que incluyan coordinación entre EPS, proveedores de salud y laboratorios, así como ajustes en la financiación del sistema que reflejen las necesidades reales de los pacientes con tratamientos de alto costo.
Además, se ha insistido en diseñar estrategias específicas para asegurar que los pacientes trasplantados reciban sus medicamentos sin interrupciones, dada la criticidad de estos fármacos para asegurar que el órgano trasplantado funcione adecuadamente y que el paciente mantenga calidad de vida.
El problema de acceso a medicamentos en Colombia alcanza a distintos grupos de pacientes y tratamientos. Informes recientes destacan que demoras y barreras administrativas afectan la entrega de medicamentos en general, llevando a largos tiempos de espera y a que algunos pacientes deban recurrir a compras particulares, pese a los costos elevados.
Esta situación ha generado preocupación entre médicos, pacientes y organizaciones de la sociedad civil, quienes advierten que la falta de atención oportuna y de medicamentos puede traducirse en peores resultados clínicos, mayor mortalidad en enfermedades crónicas y un peso adicional para la protección de la salud pública.
La alerta lanzada por la Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos pone de manifiesto una problemática grave y multisectorial: el desabastecimiento y acceso dificultoso a medicamentos esenciales, que no solo afecta a quienes han recibido un trasplante, sino a un amplio espectro de pacientes con condiciones médicas complejas. Especialistas y defensores de los derechos en salud insisten en la necesidad de acciones integrales, coordinación entre los distintos actores del sistema y ajustes financieros contundentes para garantizar la continuidad de los tratamientos y la protección de la vida de miles de colombianos.
