Con 9 votos negativos frente a 4 positivos, la Comisión IV del Senado archivó el proyecto que buscaba recaudar $16,3 billones para financiar el presupuesto de 2026.
La versión más reciente de la reforma tributaria impulsada por Gustavo Petro, con la cual el Ejecutivo planeaba reunir recursos adicionales destinados a financiar el presupuesto nacional del próximo año, fue oficialmente hundida este martes. La Comisión Cuarta del Senado de Colombia votó en contra de la ponencia que apoyaba el proyecto —nueve senadores se negaron y solo cuatro respaldaron la reforma— lo que provoca su archivo definitivo.
📌 Qué se decide con esta votación
- Al fracasar en el Senado, la reforma no avanza: todas las comisiones económicas deben aprobarla para que continúe su trámite.
- Con su hundimiento, el presupuesto del 2026 queda desfinanciado en esos $16,3 billones, lo que obliga al Gobierno a replantear su propuesta de financiación para el próximo año.
- A pesar de ajustes y medidas adicionales —como proyecciones de impuestos sobre consumo o renta—, la oposición logró mayoría suficiente para frenar el proyecto.
El rechazo a la reforma generó una ola de pronunciamientos. Desde la oposición, algunos senadores celebraron el resultado, argumentando que “se blindó el bolsillo de los colombianos” y evitaron lo que llamaron una carga tributaria excesiva. Por su parte, desde las filas oficialistas y el Gobierno se advierte que esta derrota deja al país con un “hueco fiscal” y obliga a pensar en alternativas —como recortes o nuevas fuentes de ingresos— para cumplir con las obligaciones públicas.
Este fallo no solo afecta al presupuesto del 2026, sino que deja en el aire proyectos de gasto, inversión social y otros planes del Gobierno que contaban con esos ingresos. Analistas advierten que, de no encontrarse un mecanismo alternativo, podrían revisarse compromisos en áreas clave.
Algunos sectores proponen una reforma estructural más amplia —no solo tributaria—, que incluya recortes al gasto y una revisión del modelo fiscal, como única vía sostenible para las finanzas públicas.
La decisión del Senado marca una fuerte derrota legislativa para el Gobierno de Gustavo Petro y sienta un precedente duro para futuras propuestas tributarias. Al archivar la reforma, Colombia entra en una etapa de incertidumbre presupuestal, en la cual será clave definir nuevas rutas financieras y reformas estructurales que respondan al déficit sin desbalancear el bienestar social.
