El país fija metas ambiciosas para 2030 y 2050 con miras a fortalecer su transición energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Minas y Energía (MinMinas), dio un paso importante al publicar el documento Política Nacional de Hidrógeno de Bajas Emisiones, que busca consolidar a Colombia como un protagonista en la generación de energía limpia.
📌 Objetivos y alcances de la nueva política
- La meta es producir 120.000 toneladas de hidrógeno de bajas emisiones en 2030, con un ambicioso crecimiento hasta alcanzar 1,8 millones de toneladas para 2050.
- Este impulso busca reducir la dependencia en combustibles fósiles y promover la descarbonización en sectores claves como transporte de carga, industria siderúrgica, cementera, aviación y producción de fertilizantes.
- El plan incluye el desarrollo de infraestructura, regulación clara, incentivos a la inversión, formación de talento humano y apertura a la innovación tecnológica en energías limpias.
🌱 Por qué el hidrógeno es clave para el futuro energético de Colombia
Colombia tiene ventajas naturales para convertirse en un productor competitivo de hidrógeno verde: recursos de energías renovables —solar, eólica, hidráulica y biomasa— que permiten generar hidrógeno limpio con costos atractivos. Según estimaciones recientes, una producción masiva de hidrógeno podría permitir al país captar hasta un 12 % del mercado global hacia 2050, movilizando inversiones multimillonarias y aportando al desarrollo sostenible.
Además, expertos señalan que el hidrógeno verde promete ser una herramienta decisiva para la descarbonización de la economía, la diversificación energética y la creación de empleos en regiones del país.
Aunque ya existen numerosos proyectos de hidrógeno (muchos en desarrollo o en fase piloto), aún falta consolidar un marco regulatorio robusto, una infraestructura de producción y distribución, y garantizar inversión suficiente para escalar la producción.
El plan del Gobierno exige coordinación entre sector público, privado, academia y comunidades, así como apoyo internacional, dado que la tecnología y los mercados globales de hidrógeno crecen rápidamente y requieren competitividad.
Con el lanzamiento de la Política Nacional de Hidrógeno de Bajas Emisiones, Colombia da un paso significativo hacia la transición energética. Si se cumplen las metas de producción y se supera el reto regulatorio y de infraestructura, el país no solo podría reducir su dependencia de combustibles fósiles, sino también posicionarse como un actor clave en energías limpias a nivel regional e internacional. Este proyecto representa una apuesta por sostenibilidad, desarrollo económico y futuro ambiental.
