En un encuentro convocado por ANIF, Asofondos y Asocajas, expertos coincidieron en que la falta de empleo formal está dejando a tres de cada cuatro trabajadores sin posibilidades reales de acceder a una pensión.
Durante el reciente seminario organizado por ANIF, Asofondos y Asocajas, quedó en evidencia uno de los retos estructurales más profundos del país: la persistente informalidad laboral. Según cifras compartidas por los gremios, solo el 25% de los trabajadores colombianos logra pensionarse, mientras que el 75% restante pasa gran parte de su vida laboral en la informalidad o el desempleo, impidiendo que cumpla con las semanas mínimas de cotización exigidas.
Los expertos señalaron que esta realidad tiene consecuencias graves para el bienestar social y la sostenibilidad del sistema. La informalidad priva a millones de personas de seguridad social, estabilidad laboral y acceso a mecanismos de ahorro pensional. Además, se evidenció que el impacto es mayor en mujeres: sus interrupciones laborales, sumadas a la baja formalización, resultan en trayectorias de cotización mucho más cortas, lo que agrava la desigualdad en la vejez.
Durante el encuentro, se recalcó que la informalidad no solo es una estadística, sino un fenómeno económico persistente. Incluso en períodos de recuperación laboral, buena parte de los nuevos empleos generados carecen de protección social. Este escenario compromete el futuro pensional del país y debilita el pacto intergeneracional que sostiene los sistemas contributivos.
Los representantes de ANIF, Asocajas y Asofondos coincidieron en que la solución requiere una política integral de formalización: incentivos para el empleo formal, reducción de cargas para pequeñas y medianas empresas, capacitación laboral y estrategias de productividad sectorial. Sin estos esfuerzos, la informalidad continuará reproduciendo pobreza, exclusión y desigualdad.
El seminario dejó un mensaje claro: la informalidad no es un problema anecdótico, es la mayor amenaza para el futuro pensional del país. Mientras Colombia no logre transformar el mercado laboral hacia la formalidad, millones de trabajadores —hoy jóvenes y productivos— llegarán a la vejez sin ingresos ni protección. La articulación entre ANIF, Asocajas y Asofondos marca un punto de partida, pero el desafío exige decisiones de largo plazo y voluntad política para garantizar que cada colombiano pueda aspirar a una jubilación digna.
